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¿Cómo sería el Martí de la joven generación en la Cuba actual?

22 May

Tomado de: http://micubitas.wordpress.com/2012/05/21/como-seria-el-marti-de-la-joven-generacion-en-la-cuba-actual/

Si usted tuviera que reformularse la concepción Martí, y presentarla a un país donde él habita en corazones, paredes, textos… ¿cómo lo haría? ¿Cuáles elementos tendría en cuenta? Más importante aún, ¿cómo sería el Martí de una joven generación en la Cuba actual?

Este fue el reto asumido por estudiantes del Instituto Superior de Diseño (ISDI), quienes bajo la tutela de la profesora de Cultura cubana María Eugenia Azcuy (Marulis) desarrollan el proyecto En todas partes soy, mediante el cual abordan al Apóstol con nuevos y sugerentes códigos.

El proyecto comienza a marcar una pauta en el tratamiento a José Martí desde la gráfica cubana. Son los responsables del almanaque martiano publicado en el reverso de la contraportada correspondiente a la primera edición del presente año de la revista Honda y su obra llega hasta las comunidades. Yo vengo de todas partes

Según investigaciones de la profe Marulis sobre la historia del cartel martiano, «el primero conocido en Cuba aparece en el año 1953, bajo la firma de Eladio Rivadavia; sin embargo trabajaban la publicidad, eran ilustradores, pintores…

«Y aunque en la segunda mitad del siglo XX, el cartel en Cuba tuvo uno de sus momentos de auge, no ocurrió así con el cartel martiano. Se abordó la imagen desde una óptica de propaganda, de contingencia; se realizaron carteles para festivales, documentales, películas, pero siempre eran artistas plásticos, no diseñadores.

«En los años 90 comienza a aparecer un enfoque diferente a partir de un cartel de Daniel Cruz, quien juega con la palabra martirio, al presentar el busto de Martí y debajo las marcas Nike, Fila y otras. Representa el martirio del Apóstol situándolo en un contexto ajeno a su propia identidad. Ahí se inicia un llamado a observar a Martí como ente para el cambio.

«La década de los 2000 llega con grandes nombres en la realización de este tipo de carteles, como Rolando Martínez, hasta la aparición del proyecto En todas partes soy, a partir de 2011», apunta Marulis.

Pero el objetivo de la iniciativa —explicó— no es trabajar la imagen de Martí, sino la esencia de su pensamiento, lo cual se concretó con la primera exposición En todas partes soy, inaugurada en la Casa Natal de José Martí el 28 de enero del pasado año. Y hacia todas partes voy

Para el estudiante de cuarto año Robiert Luque, curador de aquella primera exposición, «la motivación primera para abordar a Martí radica en que todos lo llevamos por dentro desde que somos niños; de cierta forma todos somos martianos, pues su pensamiento es el motivo primigenio en nuestra educación.

«No se trata de sacralizar la imagen de Martí, sino de crear una referencia en cuanto al diseño de un cartel para él y para nosotros.

«Abordé el fragmento de su histórica carta donde confiesa: “En silencio ha tenido que ser (…) porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas”. La contraposición del carácter clandestino de la preparación de la Guerra del 95 con la personalidad de Martí, que lo representa a él, pero también a todos los hombres.

«Nuestra propuesta es una reinterpretación. Siempre se habla gráficamente de un Martí serio, de cuello y corbata. Aquí se habla de cómo se ve Martí por dentro; proyectar su pensamiento hacia afuera.

«Una de las premisas fue que no apareciera la imagen de Martí, o de lo contrario, sutilmente, para que el público no dijera: Sí, es Martí, sino que pudiera comprender desde otra perspectiva su personalidad», explica Robiert.

Para su compañera Irina Gil León, «la ternura de Martí es uno de los aspectos menos tratados desde el discurso de los medios. Por esta razón quise plasmar al Martí del Ismaelillo, quien prodiga un amor paternal y puro a partir del verso: dos pies que caben en un solo beso.

«Me satisface haber aportado mi visión de Martí, lograr mostrarla por primera vez y que las personas puedan tener una identificación con ella.

«Además, son conceptos universales: una amiga estaba embarazada entonces y eso me sirvió de inspiración, de ayuda para comprender mejor el significado, la carga emotiva que yace en esos bellos poemas».

Este primer intento fue un móvil de los jóvenes para enfrentarse a la concepción martiana con honestidad y libertad creativa, así como lograr extender el proyecto en número de participantes, colaboración con las instituciones y alcance geográfico. Arte soy entre las artes

Por solicitud del Instituto Superior de Diseño (ISDI), el profesor Jorge Lozano, destacado investigador y miembro de la Sociedad Cultural José Martí, impartió el curso lectivo Vida y obra de José Martí, cuya actividad final consistió en la realización del almanaque martiano El hombre joven se debe a su patria, calendario de la Sociedad para el año 2012.

Los carteles tienen la singularidad de referirse a una efemérides martiana cada mes, y según el criterio del profesor Lozano, en estos aparece un nuevo concepto sobre el ideario de «ese misterio que nos acompaña», como dijera José Lezama Lima. El almanaque está dedicado al aniversario 120 de la fundación del Partido Revolucionario Cubano (PRC), al periódico Patria y al aniversario 130 de Ismaelillo.

Sobre la experiencia de haberlo elaborado, la estudiante de quinto año Sissy Álvarez, quien trabajó en tres carteles, comentó: «Fue muy emocionante. Trabajé las bases del PRC, porque Martí concibe la independencia de Cuba y la de Puerto Rico como un solo propósito; se trata de la unidad. Las banderas de ambos países en un nido expresan también el vínculo histórico entre ellos.

«También abordé la muerte de Martí mediante una rosa blanca. Una imagen simbólica del Apóstol para Cuba, la idea de los disparos, en una muerte que no mata sus ideas.

«Además, traté las vacaciones, para el cual no pudimos encontrar una efemérides relevante; sin embargo el mes de julio sirvió como pretexto para hacer referencia a La Edad de Oro, y el vínculo estrecho de los niños con la naturaleza que tiene lugar en esta etapa».

Kenia Peña, integrante del grupo, expresó: «Llegamos al curso por el interés de conocer al Maestro, sin la idea de que podría devenir en este movimiento, pero me alegra poder apreciarlo de otra forma.

«Por eso reproduje la imagen de un niño de cabellos rubios, en alusión al Ismaelillo, como las fotos que guarda un padre de su hijo, y este niño las roba y escribe sobre ellas varias formas de representar la infancia, como lo hace Martí en el libro, a partir de ángeles, demonios, guerreros, colores… Un amor de padre a hijo que no se trata con frecuencia».

Su compañera Claudia Hernández señala que «hay que llevar la obra de Martí a todas partes. Representé los Versos Sencillos mediante una flor, porque ¿qué hay más bonito y más sencillo que eso? El Apóstol escribió: “y porque amo la sencillez…”. Por eso decidí dedicarla al aniversario del natalicio de José Martí».

En cambio, para Yondainer Gutiérrez Fernández, la lectura del discurso Con todos y para el bien de todos significó un reto en el momento de representar lo más esencial a partir de un diseño.

«Tuve que leerlo varias veces, comprender muy bien el sentido de cada frase para luego enlazar las ideas y ofrecer una visión de conjunto.

«Ahí advertí que la idea de un pergamino, esa noción de antigüedad que convierte a los documentos en reliquias, podía funcionar. Sin embargo percibí la fuerza de la palabra de Martí, la energía que transmite en sus afirmaciones, la veracidad de sus argumentos, de modo que lo representé también como un rayo que cae, impacta, horada.

«Es importante decir que el apoyo de la Sociedad Cultural José Martí ha sido determinante para la difusión del proyecto, pues nos ha permitido acercarnos de un modo distinto a su figura, y nos ha brindado el espacio necesario para que el público aprecie nuestra obra», señala Yondainer. Y en los montes, monte soy

En el propósito de mostrar el pensamiento de Martí con la mirada de los jóvenes, y de acercarlo a nuestro tiempo, la colaboración institucional ha sido una parte indispensable, además, para la extensión del proyecto.

Según Rafael Polanco, director de la revista Honda, «los estudiantes han contribuido a una modernización de la imagen de Martí, la cual ahora tiene códigos que la identifican con una generación que posee otros valores estéticos, y que ha permitido la conexión más fácilmente con el público joven. Ese es el principal logro de la colaboración entre la Sociedad y el proyecto».

En todas partes soy llegó hasta la comunidad de Soplillar, en la Ciénaga de Zapata. Los estudiantes presentaron su trabajo, y las personas advirtieron al Martí contemporáneo que les estaban proponiendo, así como la fuerza expresiva de estos carteles.

También la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) les encomendó elaborar la campaña promocional por el aniversario 90 de la organización.

Además, están inmersos en una investigación sin precedentes sobre el cartel martiano.

En proyecto tienen una antología de las mejores décimas cantadas a José Martí, con diseños que ilustren los textos del libro.

La exposición de gigantografías En todas partes soy recorrerá eventualmente el país, al igual que una muestra de los carteles del calendario martiano que se puede apreciar en la sede de la Sociedad Cultural José Martí, en la capital.

La litúrgica de Martí en el Contramaestre

20 May

Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu
publicado en : http://caracoldeagua-arnoldo.blogspot.com/search/label/Alta%20Gracia

La relación de José Martí con tierras de Contramaestre es singular; quizás por el hecho de nombrar el paisaje, la gente y sobre todo el río, en su Diario de Campaña, con sentidos litúrgicos y hasta confesionales.

El 9 de mayo de 1895, Martí llega a la finca de una familia contramaestrense: los Venero. El viejo Venero, había estado en la Guerra Grande, y era muy amigo de Máximo Gómez. El intercambio con el hombre común, genera un escrito de gran valor sentimental y patriótico: “Aún está en Altagracia Manuel Venero, tronco de patriotas (…)” “Con los Venero era muy íntimo Gómez (…)” “Su casa hoy nos recibe con alegría, en la lluvia oscura y con buen café”.

El ojo martiano descubre su primera noche en Contramaestre: “(…) Dormimos, apiñados, entre cortinas de agua”. “Así dormimos en Altagracia”. En ese interregno, que cubre el tránsito del 9 al 10 de mayo, describe el diálogo con la gente de Holguín, proceso que le permite conocer, los caminos torcidos que pueden extraviar el destino concebido en Montecristi. Pero también aprecia el cariño que le profesan los humildes: “Presidente me han llamado, desde mi entrada al campo, las fuerzas todas, a pesar de mi pública repulsa, y a cada campo que llego, el respeto renace, y cierto suave entusiasmo del general cariño, y muestras de goce de la gente en mi presencia y sencillez. –Y al acercarse hoy uno: Presidente, y sonreír yo: “No me le digan a Martí Presidente: díganle General: él viene aquí como general: no me le digan Presidente”. “¿Y quién contiene el impulso de la gente, General?”; le dice Miró: “eso les nace del corazón a todos”. “Bueno: pero él no es Presidente todavía: es el Delegado”. –Callaba yo, y noté el embarazo y desagrado en todos, y en algunos como el agravio”.

El 12 de mayo se dirige a la Jatía. En un momento del trayecto, aparece el Contramaestre. Refresca su cuerpo con el agua del mismo, pero también la ingiere, un hecho litúrgico que permite aliviar dolores y tensiones presentes, en un pueblo que lo imagina Presidente y ama, y un mando militar despótico que lo ubica como General y Delegado.

En un gesto premonitorio, el 13, uno de los acompañantes, ya en La Jatía, pica espuelas y lo invita a observar el escenario, donde la naturaleza entrega un verde intenso, y descubre la unión de dos ríos: “(…) el Contramaestre entra allí al Cauto”. “Cruzamos el Contramaestre”. Ese día, en un gesto confesional, señala: “Ya está el rancho barrido: hamacas, escribir; leer; lluvia; sueño inquieto”. La experiencia vivida en campaña, conjuntamente con el acercamiento a Gómez y a Antonio Maceo, le permiten intuir un escenario de confrontación, difícil de encausar: “Escribo, poco y mal, porque estoy pensando con zozobra y amargura. ¿Hasta qué punto será útil a mi país mi desistimiento? Y debo desistir, en cuanto llegase la hora propia, para tener libertad de aconsejar, y poder moral para resistir el peligro que de años atrás preveo, y en la soledad en que voy, impere acaso, por la desorganización e incomunicación que en mi aislamiento no puedo vencer (…)” Nuevamente el recurso litúrgico acude, pues el 15, libera tensiones al bañarse en el Contramaestre, disfrutar el aguacero desde el rancho, o sencillamente apreciar “la caricia del agua que corre: la seda del agua”.

Sin embargo, vuelve a cargarse de energías negativas. El 16 narra el testimonio del capitán Pacheco, que le permite fundamentar sus preocupaciones en torno a un mando despótico, futuro que no sea capaz de interpretar correctamente la espiritualidad del cubano y de lugar a desviaciones lamentables: “(…)el cubano quiere cariño, y no despotismo: que por despotismo se fueron muchos cubanos al gobierno y se volverán a ir: que lo que está en el campo, es un pueblo, que ha salido a buscar quien lo trate mejor que el español, y halla justo que le reconozcan su sacrificio”.

Nuevamente la lluvia acude como bálsamo para aliviar preocupaciones. Escribir y leer complementan una posible liberación de angustias, que anulan su libre albedrío en las decisiones patrias, se siente sólo, completamente aislado, por un militar, que al desembarcar, ejerció el mando único, y lo relegó a la condición de espectador, o sencillamente lo nombra Mayor General, para tenerlo, de cualquier forma subordinado; incluso decide sin contar con él, en consulta con otros jefes, que su lugar es la emigración, y no Cuba; dolor grande que invade la reflexión, la palabra.

Con esa carga negativa, sólo tiene el alivio de apreciar un último aguacero; aunque un mal augurio parece intuir el 17, pues no puede bañarse en el Contramaestre, ni beber su agua fresca. “Está muy turbia el agua crecida (…), -y me trae Valentín un jarro hervido en dulce, con hojas de higo…” La última anotación de su Diario, nombra al río que ahora también lo anula, ni funciona ya como recurso litúrgico, para alimentar el espíritu y oxigenar las ideas. Se siente completamente abrumado por las preocupaciones. El destino de Cuba, parece incierto, aunque alberga la esperanza de que “a campo libre, la revolución entraría, naturalmente, por su unidad de alma, en las formas que asegurarían y acelerarían su triunfo”.

No llegó a ver la revolución unida. Sin su ayudante Ramón Garriga, y acompañado de un joven bisoño, montando un corcel blanco y brioso, murió asesinado, según versiones mambisas, por balas españolas, en circunstancias aún no aclaradas por la historia. Era domingo, y 19 de mayo. Temía a la oscuridad y salió a buscar luz.

Fuente consultada: Diario de Cabo Haitiano a Dos Ríos, Editorial Nacional de Cuba, La Habana, 1964, pp.234-243.

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